“Verguenza”: manifestación contra el preacuerdo europeo para los refugiados

Mujer con velo sostiene bandera siria con el texto "Freedom" escrito sobre ella. Manifestación por los derechos de los refugiados en la Puerta del Sol de Madrid. Image by Luis F. Roncero.

Bajo los lemas “Las políticas de la UE matan” y “La solidaridad es la ternura de los pueblos”, se celebró el viernes 11 de marzo una manifestación en la Puerta del Sol de Madrid contra el preacuerdo entre la UE y Turquía sobre los refugiados. El mismo abre la puerta a la devolución a Turquía de todos los migrantes económicos y solicitantes de protección internacional que lleguen irregularmente a Grecia.

Según ACNUR, en caso de aprobarse esta medida, se estaría violando la Convención de Ginebra. El Consejo General de la Abogacía Española va más allá y enumera hasta siete normas que serían incumplidas si se aprobara el acuerdo: Chico con barba sostiene pancarta por los derechos humanos: "Human rights for everybody!" Manifestación por los derechos de los refugiados en la Puerta del Sol de Madrid. Image by Luis F. Roncero.“La Convención de Ginebra para los Refugiados, la Carta Social Europea, el Convenio Europeo de DDHH, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, los propios Tratados de la Unión Europea, la Carta de Derechos Fundamentales y las Constituciones de los Estados Miembros.
Todo el bagaje jurídico que hace de la Unión un bastión de los Derechos Humanos se vendría abajo con una medida de esa naturaleza”. Pero la Directiva europea sobre asilo de junio de 2013, en su artículo 33, permite a un país europeo rechazar la solicitud de asilo si la persona viene de un país seguro. Y Grecia considera a Turquía un país seguro.

Mujeres se manifiestan delante de una bandera siria. Concentración por los derechos de los refugiados en la Puerta del Sol de Madrid. Image by Luis F. Roncero.

El día 17 de marzo, tendrá lugar una Cumbre europea para seguir debatiendo esta medida. Mientras tanto, cientos de personas salieron el viernes a la calle para protestar contra un preacuerdo que creen injusto. “Verguenza” fue la consigna más escuchada entre los asistentes ante lo que creen el fin de la Europa garante de los Derechos Humanos.

Bandera europea ensangrentada. Manifestación por los derechos de los refugiados en la Puerta del Sol de Madrid. Image by Luis F. Roncero.

Fotografias de Luis F. Roncero

Thiantacones: creencias y ritos

Hace unos meses, tuve la oportunidad de presenciar una ceremonia murid llamada Thiant en Lavapiés. Impresionada por sus cantos pregunté a los participantes y ellos me invitaron a hablar con el diewriñ (diewrigne en francés) Modou Sall y con Pape Niane. Además de concederme la siguiente entrevista, interpretaron dos cantos que podéis reproducir durante la lectura del artículo.

Seguir leyendo “Thiantacones: creencias y ritos”

Entrevista a María Mercromina


Sus poemas forman parte de antologías como Apuestas, nueve nuevos poetas de La Bella Varsovia, o la versión digital de Tenían veinte años y estaban locos, además de haber ganado diversos premios. El último, el I Certamen de poesía de la Casa de la Juventud de Córdoba con Wifi tear us apart again. La principal razón para hablar con María es que es una de las poetas españolas que más nos gusta, pero lo que realmente despertó mi curiosidad fueron sus fotos de cabras en Twitter. Y es que María es poeta y veterinaria. Para prepararme, rastree su presencia online y me encontré con un montón de páginas, así que comenzamos la charla haciendo un resumen de ésta con su ayuda:

Los proyectos de María Mercromina

Un pez en mi boca, blog personal.

Cuaderno de Campo, blog más relacionado con la veterinaria.

Animalario, con Emily Roberts, es una selección sobre Todos los animales que somos.

Ciudades Esqueleto, también con Emily Roberts, sobre ciudades y poesía.

The Other Woman. Cuéntanos un poco más de esta página.

Pues si te soy sincera, este tema nació de los celos, del miedo a esa desconocida que aún hace sombra en la relación. A veces es un fantasma creado por ti misma, otras, alguien que insiste y que no se quiere ir. Decidí hacer una especie de antología en Tumblr, donde pudiera recoger imágenes, textos, poemas… todo lo que girara entorno a “la otra”. Reconozco que está muy parado ahora por falta de tiempo, pero sí os cuento que pronto, The other woman se hará realidad en un fanzine colaborativo que llevaré a cabo con la artista Henar Bengale.

No te va a doler , con Ana Müshell

Belles Maladies. ¿Qué reúnes aquí?

Pues es una especie de cajón de cosas de internet que no tienen nada que ver. Gifs, poemas, listas, ilustraciones, frases sin sentido, fotos, citas… En Belles maladies todos encuentran un sitio donde quedarse.

¿En qué proyectos estás más activa ahora?

En No te va a doler, el proyecto que llevo a medias con Ana Müshell, y en Sputnik!, un rincón donde escribo todos los viernes en Gonzoo, el diario digital joven de 20minutos.

¿De dónde surgen estas ganas de ir creando de esta forma suelta, impulsiva, en lugar de centrar todo lo que haces?

Bueno, la verdad es que creo que es un reflejo de lo que soy. No puedo parar quieta. Siempre estoy trabajando o tramando. Aunque también pienso que todo esto no se puede centrar, porque no tienen nada que ver, por ejemplo Ciudades esqueleto con No te va a doler.

¿Qué te gusta de colaborar con otras artistas, como por ejemplo haciendo el fanzine con Ana Müshell?

Colaborar con otras artistas, como Ana, supone llegar a ideas y trabajos a los que yo no podría llegar sola. Me encanta trabajar con ella porque es muy responsable y siempre saca tiempo de donde sea para dibujar y darle forma a todo lo que se me pasa por la cabeza. Por muy absurdo que pueda parecer al principio, ella siempre lo consigue. Tener una compañera así, con un feedback tan positivo, es genial y facilita mucho todo.

¿Qué opinas de internet y todo el ruido que existe ahí dentro? ¿Te perturba o crees que es una herramienta valiosa para hacer red y conocer a otros artistas? Personalmente, creo que es un arma de doble filo.

Adoro la red. Internet nos da mucho y forma redes y comunidades. Claro que, como en todos lados, hay cosas buenas y hay cosas malas. Pero ahí entra el criterio y el buen gusto de cada uno. Sí es verdad que con internet todo el mundo puede enseñar lo que hace, te guste o no, y todo el mundo tiene algo que enseñarte siempre (insisto, te guste o no). También pienso como tú, es un arma de doble filo. Me da pena las personas que se crean una vida irreal en internet y luego tienen una vida vacía y triste. Pero internet también es bonito, gracias a la red he conocido a gente genial, a amigos, he descubierto escritores, poetas y periodistas enormes… Es una herramienta valiosísima, te pongo como ejemplo Los perros románticos: una comunidad de escritores y poetas nacida de la red. La idea de que siempre hay alguien al otro lado me perturba, sí, pero también me fascina.

Una de las cosas que haces en la red es seleccionar poesía, fotografías, historias, gifs… Creo que eres una gran recopiladora online. Al sentarte a escribir, ¿también existe ese deseo de fijar experiencias y sentimientos?

Totalmente. Cuando me obsesiono por un tema o algo en concreto, investigo, leo, recopilo y lo comparto. De ahí las antologías. Ciudades esqueleto nació de la nostalgia por Lisboa, Animalario, de la constante que ha marcado y marca mi vida: los animales… Me gusta coleccionar postales, flores, plumas, figuritas de animales, fotografías antiguas… ¿por qué no iba a hacerlo también en internet?

En Lodo y dolor celeste, escribes una frase con la que me identifico mucho: “-odiar el vuelo y el nido porque sabes, hija, es imposible realizar ambas cosas a la vez-”. ¿Cómo es tu relación con el vuelo y el nido?

Pues la de una pelea constante, la de la búsqueda por un equilibrio entre el origen y el mañana, entre la ascensión y la caída.

Y siguiendo con tus poemas, en Ceremonia, escribes “otra pobre que murió creyendo que tenía veinte años hablando de novios”: ¿qué es para ti crecer?

Esa pobre de la que escribo es mi abuela Teresa. Tenía alzheimer y pensaba que era su amiga adolescente, con la que hablaba de chicos, y a la que le enseñaba las cartas que le mandaban sus pretendientes. No sé si sería capaz de delimitar las palabras y decirte, mira, esto es crecer. Sí te puedo contar que desde que trabajo me siento más adulta, pero incompleta, porque sigo viviendo en casa de mis padres, ya que no llego a alcanzar un sueldo que me permita independizarme yo sola. Y a veces me enrabio, porque me siento una eterna adolescente escondiéndose en su cuarto de mamá y papá para hablar por teléfono. Y sé que no soy la única, y no me puedo quejar, porque no he tenido que dejarlo todo como muchos amigos y volver a la casa de tu familia, a empezar de cero. Pero joder, somos la generación más preparada para qué, ¿para que nos expriman? ¿Para irse? ¿Para estrellarse? Y cansa la incertidumbre de no saber cuánto tiempo nos tiraremos así.

¿Cuáles son los escritores que leías en tu infancia y adolescencia? ¿Qué nuevas voces te gustan?

De pequeña leía a Elvira Lindo, a Miguel Delibes, Lorca, Juan Ramón Jiménez, Miguel Hernández… Pero leía cualquier libro que estuviera a mi alcance, porque descubrí muy pronto el placer de leer. Lobo Antunes y Tavares son dos de mis escritores de cabecera. También Carson, Gabriela Llansol, Pessoa, Al Berto… en fin, no podría parar. ¿Nuevas voces?: Elena Medel, Alberto Acerete, Berta García Faet, Gabby Bess, María Yuste, Lola Nieto, Chus Pato, Luna Miguel, Patricía Lino, Daniel Bernabé…

Parece que el panorama poético español cuenta con mucho talento joven, ¿crees que la poesía en España está en buena forma?

Está en muy buena forma. Gente joven que escribe y que inventa, que se reúne y que forma comunidad. Poesía enorme, por ejemplo, como la de Elena Medel, que escribe y que además, es editora, entre otros trabajos, de La Bella Varsovia.

Cuando pienso en jóvenes poetas españoles, lo primero que me viene a la cabeza son Elena Medel y Luna Miguel, lo que creo que es una buena señal para un campo tradicionalmente dominado por hombres, ¿opinas que la calidad y cantidad de jóvenes poetisas conseguirá equilibrar esta balanza?

Mira, justo antes, te he nombrado a Elena y a Luna. Creo que finalmente se equilibrará. Porque el trabajo y la buena intención siempre dan sus frutos, además de que son dos poetas enormes. Por cierto, como el título del documental de Sofía Castañon, no se dice poetisa, “se dice poeta”.

Me gusta mucho tu sección en Gonzoo, que visibiliza a muchas mujeres interesantes, ¿cómo surgió esta linea editorial, lo consideras una forma de activismo?

Pues Sergio Sauce contactó conmigo a través de twitter y ahí empecé a trabajar. Me hizo muchísima ilusión, y me sigue haciendo, claro, trabajar en un medio como Gonzoo, que forma parte de 20 minutos y en el que tengo mi espacio y total libertad para escribir. Decidí centrarme en mujeres, la mayoría de ellas nada visibilizadas y ninguneadas. Escritoras, científicas, activistas… todas mujeres que cambiaron la historia y que quedaron a la sombra. También en Sputnik! tienen cobijo los animales, los libros, y alguna que otra historia particular.

¿Te consideras feminista? Si es así, ¿nos puedes contar cómo nace este compromiso?

Yo creo que sí soy feminista. Y quiero que el feminismo una y no divida. Juntas haremos más, y mejor. Trabajo en un campo que prácticamente siempre ha estado dominado por hombres, pero he tenido la suerte de tener un abuelo y un padre que nunca vieron mi género como obstáculo en mi profesión. Tengo la suerte de trabajar en una empresa en la que de ocho, siete somos mujeres, y todos hemos sido elegidos por ganaderos. Eso es un paso, ¿eh?, de hecho, siempre lo cuento: con la gente del campo no tengo ningún problema, y en cambio, en la literatura, me encuentro con gente que me acusa de no ser feminista por hacerme fotos en Instagram y pintarme los labios de rojo. ¿Qué tiene eso que ver con el feminismo? O anónimos que cuestionan mis gustos musicales o hablan del “gusto abominable” que tengo para elegir novios, de verdad, ¿qué importa eso en mi forma de escribir? ¿Se habla de las novias de los escritores? En fin…

En alguna entrevista contabas que cuando leías y escribías mientras estudiabas veterinaria, la gente se sorprendía porque estabas estudiando ciencias y te gustaba la literatura, como si fuera algo excluyente. ¿Por qué estudiaste veterinaria, en vez de por ejemplo hispánicas? ¿Cómo compatibilizas la poesía y la veterinaria, y cómo se alimentan la una de la otra?

Estudié veterinaria porque he tenido la suerte inmensa de tener una infancia preciosa en el campo rodeada de animales gracias a mi abuelo, que era veterinario, y me enseñó como nadie a querer la naturaleza, los animales y la profesión. Mi padre también es veterinario, por lo que creo que aquí la genética dice bastante. Desde pequeña lo tenía claro. Para mí, todo tiene que ver con todo, y todo se alimenta de todo. Sin mis animales, posiblemente, no podría escribir.

En la definición del Tumblr de Tenían 20 años y estaban locos dices: Quiere vivir en el campo, tener cabras y volver a montar la quesería de su abuelo. ¿Nos podrías hablar de esa unión con la quesería familiar? Si te embarcaras en un proyecto rural, ¿cómo te gustaría que fuera?

Mi abuelo junto a mi familia paterna, entre ellos mi padre, montó un rebaño de cabras y empezó una quesería pequeña con leche de cabra. Me encantaba pasar las tardes de verano allí ayudando a mi tío a hacer queso fresco. Y sigue siendo uno de mis sueños, tener una quesería pequeñita y vivir en el campo, rodeada de animales y con un huerto. Tengo clarísimo que si tengo hijos tienen que tener la infancia que yo tuve, y ya ellos que decidan lo que quieran hacer. Pero que tenga esa oportunidad de conocer el campo y tener cerca animales y naturaleza.

En relación a la agroecología, ¿percibes a la gente más concienciada con los modos de producción alimentaria?

Sí, un poco más, pero veo mucha ignorancia y mucho morbo en ciertos temas. También hay mucha moda. Ojalá la gente se conciencie más y apueste por una ganadería extensiva, por el slow food y por la soberanía alimentaria. Que apoyen a nuestros ganaderos y agricultores, que son los que nos dan de comer todos los días. Que consumamos local, y con cabeza.

Y en relación al trato a los animales (en granjas, ganaderías y como mascotas), ¿crees que ha mejorado en los últimos años?

En relación al bienestar animal, los pasos han sido gigantescos. De hecho, en la Unión Europea tenemos un reglamento al que ya le gustaría acercarse Estados Unidos. Debemos entender los modos de producción, y repito, comprar con cabeza, los consumidores tenemos el poder. Y hablar sabiendo, porque no se puede hablar mal de ganadería y meter a todos en el mismo saco. Un ganadero ecológico no es lo mismo que un ganadero convencional. Ni éste se acerca a un ganadero extensivo, que como el ecológico, la llave de su trabajo es el campo. Se hace mucho daño hoy en día hablando de este tema, y es algo que debería cambiar. No soporto la gente que es totalmente vegana y luego se harta de comer soja que viene de monocultivos en Argentina que antes eran tierras dedicadas al policultivo, con una cultura popular y una diversidad ambiental bestial que sustentaba un modo de vida único y campesino que se ha perdido completamente. Por eso, actuemos y compremos con cabeza.

Cuéntanos qué proyectos rurales te gustan, no importan si son nuevos o más tradicionales…

El movimiento slow food que he mencionado antes, y Laneras, que acaba de nacer hace poco.

¿Crees que es más complicado ser mujer en el campo, percibes el campo español como machista?

Yo ahora no lo veo así, pero hablo de mi situación y del sector en el que estoy y en el que me muevo. También es verdad que muchas mujeres hicieron mucho para llegar a esto y conseguir lo que tenemos ahora.

 

Fotografía de portada: María Mercromina, autorretrato

Esta entrevista apareció el 10 de julio en Inquire Project

Mujer y política: Rosa Martínez de Equo

A unas semanas de las elecciones municipales y autonómicas, nuestra búsqueda de modelos femeninos se detiene en la política. Queremos contar con la opinión de una mujer, con un alto cargo dentro de la política y que se reconociera como feminista. Hemos tenido la suerte de contar con Rosa Martínez, coportavoz de Equo, que nos ha dado su visión sobre ecología, política, maternidad y cuidados.

En tu perfil de Twitter te defines como ecologista, feminista y madre. ¿Qué opinas sobre que en momentos de crisis económica, feminismo y ecología ocupen un lugar secundario?

Debería ser de otra manera, obviamente. Las crisis económica, social, ecológica, política que estamos viviendo son consecuencia de no tener en cuenta el ecologismo y el feminismo.

La crisis ecológica se debe a que estamos construyendo una sociedad basada en el uso intensivo y la explotación de recursos naturales, sin tener en cuenta los límites del planeta. La salida pasa por hacer políticas desde una perspectiva ecológica.

Respecto al feminismo, creo que se nos olvida que el sistema en el que vivimos es posible gracias al trabajo invisibilizado de las mujeres. Si se remunerase el trabajo de cuidados y producción de alimentos realizado por mujeres en todo el mundo, el sistema colapsaría. Es un trabajo que genera mucha riqueza, pero como no se contabiliza en dinero, no aparece en ningún sitio. Vivimos en un sistema explotador de recursos y de personas que está construido desde la desigualdad, por lo que hay que incorporar el feminismo y el ecologismo para construir un sistema que corrija estas crisis y las desigualdades que estamos viviendo.

Siguiendo con el ecologismo, ¿cómo percibes la conciencia ecológica de la ciudadanía española? ¿Crees que la ecología interesa a la gente?

Las circunstancias sociológicas, económicas y políticas de la sociedad española hay que valorarlas en el contexto del resto de países de Europa, y aunque parezca que hay una menor conciencia ecológica en comparación, creo que está aumentando. En Europa, en los años 70, cuando todo el movimiento ecologista, antinuclear, pacifista, se pone en marcha, aquí estábamos en plena Transición y las prioridades eran otras. Cuando los movimiento sociales ecologistas se convirtieron en partidos, en España estábamos construyendo nuestros propios partidos políticos…

Según el CIS, el 7% de los españoles se consideran ecologistas, pero nos falta traducir esa preocupación a la política. Al escuchar a la gente decir que recicla, que no tira papeles, que da dinero a Greenpeace, me parece que nos quedamos en una idea muy simple de lo que es la ecología. Yo soy ecologista porque considero que las personas y el medioambiente deben estar en el centro de las políticas. Sólo respetando el medioambiente como parte de lo que somos y no como un recurso a nuestro servicio vamos a poder respetar los derechos de las personas.

¿Desde cuándo te defines como ecologista? ¿De dónde surge tu activismo?

Nunca he militado en colectivos ecologistas, pero he tenido la suerte de que en mi casa me han enseñado ciertos valores: reutilizar, recuperar, respetar la naturaleza. La educación ecologista que yo viví en los 80 era algo básico: no tires basura, ojo con los incendios, con la contaminación de los ríos… Personalmente, siempre he tenido claros los conceptos de sostenibilidad y respeto al medioambiente, que no se podía poner el desarrollo económico por encima.

Cuando en Julio de 2011 leo el manifiesto de Equo y veo toda esa introducción transversal del medioambiente en las políticas, la justicia social, los derechos humanos… me veo reflejada porque me doy cuenta de que hay una ideología política, la ecología política, que aglutina todo lo que yo pensaba. Yo me sentía políticamente verde sin saberlo porque no me había llegado el mensaje en formato de partido político.

Y tu activismo feminista, ¿cuándo y cómo surge?

De forma parecida. Yo era feminista sin definirme como tal. Siempre he tratado de rebelarme contra lo que la sociedad esperaba de mí como mujer: en el colegio donde la profesora no veía bien que jugase al fútbol con los chicos, en el rol que tenía en los grupos de amigos, en lo que hacía en el tiempo de ocio…

Cuando empecé a trabajar llevando a cabo estudios sociológicos donde se trataba la igualdad y la perspectiva de género, comencé a articular mi pensamiento pero seguía sin definirme como feminista. Al entrar en Equo, en Euskadi, conocí a muchas mujeres feministas muy formadas, empecé a estudiar sobre ello y me di cuenta de que era feminista sin saberlo. Como si en el pasado hubiera tratado de diferenciar feminismo e igualdad. Cuando empiezo a leer y veo que lo que intuía y contra lo que me rebelaba tiene un nombre, patriarcado, y que hay gente que lleva muchos años estudiándolo para combatirlo, es cuando hago mío el feminismo y me doy cuenta de la importancia que tiene tanto nombrarlo como incorporarlo a las políticas.

Equo es un partido que se ha posicionado claramente contra el Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP) ¿Podrías explicarnos qué es y por qué creéis que hay que frenarlo?

Antes de nada, hay que aclarar que el TTIP es conocido gracias a que eurodiputados alemanes filtraron en marzo de 2014 documentos secretos sobre las negociaciones entre la Comisión Europea y Estados Unidos. ¿Por qué los verdes, no sólo Equo, vemos claramente que hay que luchar contra él? La razón principal es la democracia. El TTIP pretende que el único factor que rija la vida sea el beneficio económico. El TTIP supondría que las leyes de los Estados que regulan cómo nos protegemos de los tóxicos en los alimentos, de explotaciones perjudiciales para el medioambiente, cómo protegemos a los trabajadores y trabajadoras, la sanidad y la educación, van a quedar subordinadas a que haya o no beneficios económicos o que se pueda hacer negocio con esas cuestiones. No sirve de nada que votemos unos parlamentos que hacen leyes si con este Tratado quedan invalidadas según un criterio de beneficio económico, que beneficia a multinacionales y no a la sociedad.

Manifestación contra el TTIP
Fotografía de Luis F. Roncero


El hecho de que sean negociaciones secretas es algo muy preocupante…

Si se está negociando en secreto no puede ser bueno. Cuando tienes algo positivo, y en esto es experta la clase política, lo vendes como algo muy bueno para la población. El que sea secreto es preocupante y antidemocrático, y por ello estamos luchando por una mayor transparencia en las negociaciones.

De todas formas, pararlo va a depender de la ciudadanía, no de los partidos políticos. La ciudadanía tiene que salir en masa a protestar para que a ningún gobierno europeo le sea rentable electoralmente seguir con el Tratado. Se han ganado batallas gracias a la presión social a lo largo de la historia y tenemos que ser conscientes de la fuerza que tenemos. Cualquier transformación de la sociedad a la que aspiremos los partidos es tan profunda que o tenemos detrás una mayoría social inquebrantable o no se va a poder llevar a cabo. Estamos en un punto en el que no vale tener las mayorías políticas, hay que tener la mayoría social. Ya no sirve echar el voto e irte a tu casa, ahora hay que echar el voto y seguir haciendo presión para que ese voto sirva de algo.

Me parece interesante algo que has dicho en el pasado: “es necesario que todos tengamos un poco menos para que todos tengamos algo” Ahora que estáis preparando el programa electoral, ¿qué medidas crees que son más importantes?

A mí me gusta el concepto del buen vivir, porque creo que resume perfectamente el tipo de sociedad a la que debemos aspirar como personas. Vivimos en la sociedad del tener y no del ser, y esto tiene que cambiar para que todos podamos ser felices. De este cambio me interesan tanto el resultado como la manera de llegar a él, que pasa por una transformación radical y profunda del modelo de producción y de consumo. ¿Cuáles son las medidas más urgentes? Para mí hay dos líneas de trabajo claras. La primera sería un plan de choque para hacer frente a la emergencia social: hay que afrontar la pobreza, los desahucios, el desempleo. En paralelo, hay que trabajar en cambiar el modelo para que en unos años no se vuelva a repetir esta crisis: hay que transformar el modelo energético, el modelo productivo, y los cuidados de manera que las mujeres se puedan incorporar a la vida pública laboral, política, artística y al ocio.

¿Y cómo crees que se podría crear empleo?

No se puede dejar exclusivamente en manos del mercado la creación de empleo. Los verdes apostamos por un cambio de modelo y una gran inversión pública en empleo verde que no tiene por qué ser empleo público. Ahí entraríamos en la transformación de modelo energético: una apuesta por las renovables, inversión en I+D, eficiencia energética, gestión de residuos. Habría que potenciar la agricultura ecológica, que necesita un 30% más de mano de obra que la industrial. Hay que poner el foco en las personas: cuidados, dependencia, niños, educación, sanidad… Otro punto importante sería la lucha contra la evasión y el fraude para poder financiar los programas necesarios para crear empleo y transformar el modelo. Es necesaria una reforma fiscal.

Pueden crearse estos empleos desde ahora mismo, pero no hay voluntad para ello porque son sectores que van contra los intereses del capital. Las multinacionales más poderosas son energéticas y alimentarias, así que si apostamos por la agroecología y por el cambio de modelo energético vamos contra el corazón del capitalismo.

Hemos hablado antes del trabajo invisible y no remunerado de las mujeres. ¿Cuál es la importancia de los cuidados y qué opinas del desmantelamiento de la Ley de Dependencia?

La situación de Ley de Dependencia es el ejemplo más claro de que la crisis y los recortes sociales están atacando la igualdad de las mujeres, su estado supone un paso atrás en los derechos de los dependientes y de las mujeres que los cuidan. Esta Ley tenía algo muy bueno: la corresponsabilidad de los cuidados entre las familias y las instituciones. La Ley había visibilizado este trabajo, lo había reconocido públicamente y lo remuneraba, y ahora lo vuelven a hacer principalmente las mujeres de forma invisible a costa de su desarrollo como personas. Cuando una mujer deja su trabajo para cuidar a familiares se produce una desigualdad económica, más vulnerabilidad, más riesgo de exclusión social, más posibilidad de sufrir violencia machista. La desigualdad en el reparto de cuidados está en el origen de la desigualdad en sentido amplio.

¿Por qué ligamos siempre cuidados y mujer? ¿No crees que deberíamos intentar cambiarlo y responsabilizar de ellos a los hombres?

Actualmente la mujer es la que casi siempre asume el trabajo de cuidados y reproductivos. Me gusta más hablar de corresponsabilidad que de conciliación. La conciliación es un mito, al final hablamos de dobles jornadas, de aparcar a las criaturas para que los padres y las madres trabajen ocho, nueve, diez horas. Tenemos que tender a la corresponsabilidad: los hombres tienen que dar el paso y asumir su parte de responsabilidad en este trabajo y las mujeres tenemos que aprender a desligarnos, porque parece que tenemos que ser siempre nosotras las cuidadoras, sobre todo en la maternidad.

Muchas veces al hablar de igualdad hablamos de educación, pero no podemos esperar a que crezcan las nuevas generaciones: los hombres adultos tienen que renunciar a sus privilegios. Y desde las instituciones, hay que adoptar medidas para que los hombres asuman la corresponsabilidad y las mujeres se liberen de esas cargas, que son sociales. Porque en este asunto ya entramos en las decisiones personales: cuando una mujer reduce su jornada o deja su trabajo para cuidar de sus hijos es una decisión personal, pero hay que verla dentro de un contexto cultural, ideológico y social determinado, y a día de hoy esa decisión está muy condicionada por el entorno.

El tema de la maternidad es muy complejo y merecería una entrevista aparte: desde las corrientes que apuestan por una crianza más natural al mensaje omnipresente de que puedes y tienes que ser buena madre, buena trabajadora, buena pareja…

Dentro del feminismo hay un debate sobre la crianza natural porque muchas lo ven como una trampa a la mujer ya que de alguna manera perpetúa la dependencia de los hijos… Creo que el feminismo tiene que luchar para que en libertad la mujer elija la maternidad y la crianza que quiera, porque la sociedad te dice cómo tienes que ser, y si no lo haces te sientes culpable. Tan necesario me parece que haya regulaciones y servicios públicos que ofrezcan guarderías para las familias que lo deseen como una flexibilidad laboral que permita llevar una crianza natural con tus ritmos y los de tu bebé.

Lo contrario a la crianza natural es la superwoman: tienes que ser supermadre, superprofesional, amante, culta… ¿y cuándo duermo? Se espera que una madre sea abnegada, que renuncie a todo por sus hijos, el misticismo de la feminidad de los años cincuenta ahora es el misticismo de la maternidad, parece que sólo puedes sentirte realizada si eres madre. Por otro lado, tener hijos se ha convertido en un negocio, el bombardeo de cosas que tienes que comprar a tus hijos es continuo.

Tienes muy claras las trampas del sistema, la falsa libertad de elección, ¿cómo crees que podemos luchar contra ello?

Es difícil, va más allá de la educación que recibes en tu casa o en la escuela. Tiene que ver con los roles y modelos de mujeres que nos están vendiendo en las series, en las películas, en las revistas, en los artículos que te dicen lo que tienes que hacer. Es muy complicado porque hay una maquinaria detrás que sólo busca generar unos patrones de vida que te llevan a consumir. En esta lucha, para mí es fundamental la autoestima de las mujeres, que si rompes con los estereotipos tengas confianza en ti misma para decir “sigo siendo yo, soy yo por lo que soy, por lo que quiero y no por lo que la sociedad espera de mi”, y eso es una asignatura pendiente.

En Equo trabajáis con listas cremallera, porque como has dicho alguna vez, “las cuotas sirven para visibilizar a las mujeres”, y das mucha importancia a la visibilización mujeres que puedan convertirse en referentes. ¿Por qué crees que son tan importantes los referentes?

Cuando las organizaciones son más abiertas, más transparentes, más democráticas, hay más mujeres participando que en sectores jerarquizados, y esto pasa tanto en las estructuras políticas como en el sector privado.

En relación a referentes políticos femeninos, la gente te dice que para qué los quieres si son Angela Merkel o Margaret Thatcher, que son mujeres que se sienten cómodas y confiadas con una forma de hacer política en la que los hombres se sienten a gusto por la educación que han recibido. Es importante ver mujeres en política, es la manera en que identificas automáticamente que puede ser para ti, que hay un espacio para las mujeres. Las mujeres han de ser visibles para que las demás veamos que se puede llegar.

Están surgiendo referentes políticos femeninos muy interesantes en toda España. Es curioso y a resaltar que las candidaturas ciudadanas de la transformación en Madrid y Barcelona estén encabezadas por Manuela Carmena y Ada Colau, que tienen una forma completamente distinta de hacer política a la tradicional, que son dos ejemplos impagables por su notoriedad mediática, el tipo de proyecto que lideran y su mochila activista de reivindicación y trabajo. Siempre digo que no hay más vieja política que la hecha exclusivamente por los hombres, pero todavía queda mucho por hacer, si miras quiénes son los candidatos a presidente, todos son hombres. Hay excelentes representantes femeninas que podrían estar ahí y no se les da protagonismo. Tienen que cambiar cosas dentro de los partidos, hay que trabajar los liderazgos femeninos, que se reconozcan y que la sociedad vea a una mujer con capacidad de liderazgo y arrastre.

¿Y cuáles son tus referentes personales?

Me fijo más bien en características de las personas, no hay alguien de quien diga que me gusta al 100%. Hay escritoras que me han marcado, como Jane Austen, con su manera de describir el mundo a través de ojos femenino tan certera. También me gusta Petra Kelly, y en general mujeres que han luchado en política, feminismo y en ecología, no necesariamente conocidas y reconocidas. Aquellas que hacen de su vida una causa por el bien común.

Fotografía de portada: Rosa Martínez, por Cristina Lagoma

Esta entrevista apareció el 7 de mayo en Inquire Project

Triple jornada o cómo cambiar el mundo y trabajar en lo que te gusta cuando tienes que pagar el alquiler

– …estoy harta de la doble jornada…

– Yo ya no sé si la mía es triple…


Hablo con una amiga a la que no veo desde hace meses, mientras salimos del programa de radio en el que participa. Ya es de noche, y su día ha consistido en trabajar, acudir a una asamblea, hacer un programa de radio. Probablemente se derrumbará en la cama cuando llegue a casa. Hablamos sobre cuándo podremos pasar juntas más de 10 minutos, y me dan ganas de enviarle un doodle. Cada vez recibo más, y empiezo a pensar que
Twitter sirve para saber si tus amigxs están vivxs, porque casi nadie tiene tiempo para quedar. A lxs compañerxs del BAH! les veo más porque al menos una vez al mes tenemos asamblea. Y se me ocurre que para cuándo ese péiper sobre movimientos sociales y amistad, ¿la gente se hace activista para encontrarse al menos con un grupo de gente de forma regular? ¿Son los movimientos sociales las nuevas clases de salsa?

Me levanto a las 7 y cuarto, voy a la oficina, llego a casa a las 19:00. A partir de esa hora, comienza mi segunda jornada, que básicamente consiste en currármelo para, quizás, algún día, poder comer de las cosas que me apasionan. Esta segunda jornada no entiende de fines de semana y corre como un galgo psicótico paralela a una tercera, la de los activismos varios: asambleas, metasambleas, manifestaciones. Porque Madrid está en un momento de ebullición en el que NO puedes quedarte al margen. Porque tienes la sensación de que está pasando algo MUY gordo. Y como eres ecologista, feminista y anticapitalista, pero además amas el cine, la literatura, la música, el teatro, a tu pareja y a tus amigos, tratas de coordinar varios calendarios vía e mail, teléfono y agenda de bolsillo y tu vida se convierte en un cubo de rubik infernal en múltiples soportes.

– …pero, ¿cómo lo hace la gente para estar al tanto de todas las convocatorias, para ser tan creativos, para ser LA PUTA CREMA de la ciudad?

– La mayoría de los artistas y activistas a tiempo completo que conozco viven en un piso que les han puesto sus padres.

Otra amiga curranta confirma algo que llevo sospechando mucho tiempo: no puedes pasarte la vida haciendo performances en centros sociales autogestionados y preparando APLIQUEISHIONS para Matadero entre presentación y presentación de fanzines si necesitas dinero para vivir. Puedes hacerlo si eres realmente punki y ocupas (aún no estoy en esa fase), o si vives de las rentas (seguramente, no las tuyas). Sí, soy envidiosa, pero comprender la página de Horizon 2020 se llevó varias horas de mi vida. Pedir la kafkiana ayuda para el alquiler de la Comunidad de Madrid me brindó  inolvidables experiencias con el funcionariado, y de nuevo, varias horas de vida. Horas que me faltan, que necesito y que vendo a una empresa porque no tengo más remedio. Resumiendo: DADME LA RENTA BÁSICA Y MOVERÉ EL MUNDO.

Corro el riesgo de que este post os haga sentir como un capítulo de Girls: estas preocupaciones son banales en momentos en los que mucha gente ni siquiera puede irse de casa de sus padres, o nunca ha tenido un trabajo medianamente decente, o ni puede imaginar vivir de lo que le gusta, o tiene, pensaréis, PROBLEMAS DE VERDAD. Pero estas preocupaciones son las mías y las de un montón de amigxs (muchas de ellas mujeres, curioso) que luchan día a día por vivir digna, consciente y comprometidamente y no cuentan con el flujo incesante de la pasta familiar. Esto, amigas, es lo difícil. 

Es pura luchas de clases.

Sucio

Abajo a la derecha está Yolanda
Abajo a la derecha está Yolanda

Hay algo muy sucio en un país con los abuelos de sus habitantes en las cunetas.

Algo muy sucio cuando en la pared de un centro social autogestionado, ves un cartel con la foto de una chica asesinada, lo pone con letras grandes, ASESINADA, y no sabes quién es.
Cuando alguien te habla de lo que pasó en Vitoria y no sabes a qué se refiere. Y eso que gran parte de tu familia es vasca.
O cuando siempre se acababa el curso al llegar a la parte de la Guerra Civil en los libros de historia. Y no sólo en mi colegio. Amigxs de todas las edades, en todas partes, experimentaron el mismo fenómeno paranormal: empieza el calor, llegamos a la II República, mejor repasemos los Reyes Católicos, esto no entra en el examen.
Mi generación se crió adoctrinada por la propaganda de Victoria Prego y su Transición. Crecimos pensando que dimos una lección de civismo y democracia al mundo hasta que por curiosidad, compromiso político, desaborregamiento, lo que sea, nos dimos cuenta de que nos la habían colado, y que todo el proceso olía a podrido en Dinamarca.

La chica del póster se llama Yolanda, vivía en Aluche. Era activista, estudiante y vasca. En 1980, dos miembros de Fuerza Nueva entraron en su casa, la secuestraron, torturaron y asesinaron. Hace un par de años se reveló que uno de los asesinos, Emilio Hellín, había trabajando últimamente asesorando a la policía nacional y la guardia civil. Lo llaman democracia y no lo es.

El 3 de marzo de 1976, unos trabajadores en huelga celebraban una asamblea en la iglesia San Francisco de Asís, en Vitoria. La policía les gaseó y abrió fuego contra los que salían de la nave, matando a 5 de ellos e hiriendo a 150 personas. El ministro responsable de la policía era Manuel – la calle es mía – Fraga. Pero estaba de viaje, por lo que el responsable de esta matanza fue Adolfo Suárez, futuro padre de la democracia española.

En tiempos de la Ley Mordaza no puedo dejar de pensar a qué nos estamos enfrentando. Cuando los huelguistas son condenados a años de cárcel y ayer detuvieron a 20 personas por interrumpir un pleno. En tiempos de Ciutat Morta, me pregunto cuándo será nuestro turno, si no conseguimos que las cosas cambien. Muy rápido.

Héroes

At the end of the day, there are more of us than there are of them
Edward Snowden

Me costó dormir tras ver Citizenfour. Y me desperté pronto, con una ansiedad difícil de identificar, como si tuviera una manada de lobos corriendo por las venas. Con el deseo irreprimible de hacer algo, pero sin saber muy bien el qué. Con el compromiso de luchar por lo que creo (la verdad, la justicia, la libertad, todas esas palabras importantes) aún más firme, como si fuera nueva.Además de ser un documental impecable, que se queda corto pese a sus dos horas de duración, Citizenfour es un manifiesto pro activista: si crees que algo no está bien, has de hacer todo lo posible por cambiarlo. Todas las personas que pasaron por esa habitación del Hotel Mira estaban (están) corriendo un riesgo enorme por informarnos. En el documental, Laura Poitras cuenta que vive en Berlin, que es difícil volver a Estados Unidos. Edward Snowden no tendrá una vida remotamente cercana a la normalidad. Y sus vidas valen lo mismo que las nuestras: sólo tenemos una, es corta, y decidir sacrificarla por los demás (¿quienes son esos demás, esos demás que seguramente no lo harían por ti?) sólo puede definirse como heroísmo.

Lo que Snowden reveló parece haber importado más a la NSA que a los millones de ciudadanos vigilados constantemente. Y es que hay muchísimo peligro en esa conciencia bienpensante casi global del yo no tengo nada que esconder. Hay tantos flancos desde donde atacar este razonamiento que no hay forma de que se mantenga en pie: desde cómo sabes lo que están buscando, y quienes lo están buscando hasta la privacidad es esencial para desarrollarnos y está directamente conectada con la libertad

Pasando al otro lado, los periodistas que apoyaron la filtración de Snowden dignifican una profesión que parece haber perdido todo su significado: periodistas que cubren ruedas de prensa donde no pueden preguntar, periodistas que se autocensuran para contentar a sus medios, periodistas al servicio del poder y no como contrapoder. Al servicio del dinero y no de la Verdad (la Verdad, así, con mayúscula).

Es más difícil vivir siendo consciente que hacerlo obviando todo lo que podemos llegar a saber, más difícil querer comprender aún más y desear cambiar las cosas que dejarse llevar. Pero la cuestión es si queremos vivir fácilmente, o si lo vamos a hacer de verdad. Con todo lo que eso implica.